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Nikki Westoby, Michael Hetherington

Las marcas con los márgenes más altos no solo optimizan el precio. Se lo ganan. Nikki Westoby, directora sénior Brand Communications, y Michael Hetherington, director sénior de SKIM, explican cómo el valor de marca y el poder de fijación de precios son dos caras de la misma moneda, y qué pueden hacer al respecto los equipos de Revenue Management.

Hay un momento que la mayoría de los equipos comerciales y de Revenue Management reconocen. Has realizado el estudio de precios. Tienes las elasticidades. Sabes dónde está el techo. Y entonces alguien en la sala pregunta: «¿Y ahora qué hacemos?».

Planteamos ese reto a Nikki Westoby y Michael Hetherington, dos directores sénior de SKIM trabajan en la intersección entre la estrategia de marca y el rendimiento comercial.

Principales conclusiones:

  • Los precios alcanzan un techo debido a la percepción: los aumentos de precios a menudo fracasan no por la elasticidad, sino por la percepción de los consumidores.
  • Las percepciones de marca pueden cambiarse: tratar las percepciones de marca como variables medibles permite que la marca se convierta en una palanca estratégica.
  • La alineación interna es clave: los talleres interfuncionales entre los equipos de ingresos y de marca pueden acelerar la toma de decisiones, como se ha demostrado en Philips, lo que permite tomar decisiones seguras sobre precios y prioridades en cuestión de horas en lugar de meses.

Lea la entrevista completa a continuación.


¿Por qué las conversaciones sobre precios suelen llegar a un punto muerto?

Nikki: Porque la mayoría de las organizaciones acaban agotando lo que pueden ofrecer únicamente los mecanismos de precios. Cuando las subidas de precios dejan de funcionar, a menudo no se trata de un problema de elasticidad, sino de percepción. Los estudios de precios indican dónde aparece la resistencia . Los diagnósticos de marca explican por qué aparece y qué la cambiaría. Cambiar la pregunta de «¿cuál es el límite del precio?» a «¿qué lo aumentaría?» suele ser el punto de inflexión en nuestro trabajo.

Las percepciones de marca no son vagas ni intangibles. Se pueden descomponer, medir, modelar e influir en ellas de forma activa. Pero para aprovechar esa oportunidad es necesario cerrar una brecha organizativa crítica. Los equipos de ingresos y de marca deben unirse para aprovechar sus respectivas experiencias en la toma de decisiones colaborativa.

Vemos que muchas organizaciones tienen dificultades para ponerse de acuerdo en este tema. ¿Por qué?

Michael: Porque los equipos comerciales y precios hablan naturalmente de números, índices de precios y elasticidad, mientras que los equipos de marca hablan de significado y diferenciación. Ambos trabajan en el mismo reto de crecimiento, solo que desde ángulos diferentes.

Cuando esas perspectivas no conectan, las decisiones sobre precios pueden ir en contra de la estrategia de marca sin quererlo, y las inversiones en marca no se traducen en beneficios comerciales. Rara vez se trata de un problema de capacidad. Es un problema de alineación.

La mayoría de los gestores de ingresos entienden intuitivamente que dos productos similares pueden tener precios muy diferentes simplemente por el posicionamiento de la marca, pero tienden a pensar que la marca es algo fijo. La oportunidad consiste en desglosar la marca en algo más medible: las percepciones específicas que impulsan la elección, la disposición a pagar, la aceptación de los aumentos de precio y la tolerancia al posicionamiento premium o de valor.

Una vez que se puede trabajar con esas variables, la marca comienza a ser una palanca que se puede accionar para cumplir con la estrategia de Revenue Management.

¿Cómo se puede llevar esto a la práctica?

Michael: El trabajo estructurado y transversal suele ser donde ocurre el verdadero cambio. Con frecuencia facilitamos talleres para alinear a los interesados de diferentes equipos y agilizar la toma de decisiones.

Cuando hicimos esto para Philips, los equipos pudieron lograr en seis horas lo que normalmente habría llevado meses. Al final del día, el equipo ya había alineado cuáles skus priorizar, los precios óptimos y cómo abordar cada canal minorista con confianza. El estudio de mercado era importante , pero el espacio estructurado para trabajar juntos fue lo que permitió convertir los aprendizajes a decisiones seguras y alineadas. 

¿Puedes dar un ejemplo de cómo se ve cuando el precio y la marca no están alineados?

Michael: Trabajamos con una marca de cerveza en África que estaba explorando cambios de formato para respaldar un aumento de precio. La lógica comercial tenía sentido, ya que el envase y el formato pueden respaldar perfectamente el reposicionamiento del precio. Sin embargo, nuestro diagnóstico del posicionamiento de la marca puso de manifiesto la verdadera limitación. El problema no era el envase, sino el posicionamiento: la marca no se diferenciaba de manera significativa dentro de su segmento.

En su lugar, identificamos los factores clave de la categoría que influyen en la elección y la disposición a pagar un precio superior para comprender qué es lo que realmente mueve a los consumidores y qué es lo que genera poder de fijación de precios en ese espacio. Ese análisis reveló un espacio libre creíble que la marca podía reclamar. La conversación pasó de «¿Cómo cambiamos el envase?» a «¿Qué debe representar esta marca para impulsar la elección y justificar un precio superior?». Se trata de preguntas fundamentalmente diferentes que conducen a estrategias fundamentalmente diferentes.

Y, por supuesto, esto no solo se aplica a los aumentos de precios. En los casos en que las empresas quieren aumentar su cuota de mercado, a menudo también vemos limitaciones en el conocimiento o la percepción de la marca. Esto repercute en el crecimiento de los ingresos que pueden lograr solo mediante la reducción de precios o las promociones.

Entonces, en la práctica, ¿cómo pueden actuar las empresas al respecto?

Nikki: La marca influye en el poder de precios en dos plazos diferentes – a corto y largo plazo – y hay que ser intencional en ambos.

A corto plazo, la comunicación desempeña un papel muy importante. Los mensajes, las señales y las afirmaciones que refuerzan el valor de la marca y destacan las ventajas adecuadas del producto ayudan a explicar por qué el producto vale lo que cuesta hoy en día. Si se utilizan bien, estas señales impulsadas por la activación respaldan los movimientos de precios y ayudan a proteger el volumen durante un aumento de precios.

Las promociones también pueden utilizarse como palanca a corto plazo para gestionar la demanda o suavizar el impacto de los cambios en los precios. Pero deben utilizarse con cuidado. Si se depende demasiado de las promociones, estas empiezan a rebajar las expectativas de los consumidores en cuanto a los precios. Al final, se acaba enseñando a la gente a esperar a que haya una oferta, lo que erosiona la capacidad de la marca para imponer un precio determinado. La optimización a corto plazo sin un refuerzo a largo plazo crea fragilidad en los precios.


¿Y a largo plazo?

Michael: Los factores a largo plazo funcionan de forma diferente.  Se trata de construir la confianza, reputación y credibilidad necesaria para que los precios premium se sientan naturales a lo largo del tiempo, sustentados por el impulso de la marca, liderazgo, familiaridad y relevancia. Estas son relaciones que normalmente necesitas ganarte y reforzar de forma constante. Cuando una marca posee una posición distintiva que realmente importa a los compradores, y esa posición se mantiene a lo largo del tiempo, los precios más altos parecen justificados sin explicación constante. El premium se vuelve intrínseco al rol de la marca en la categoría.

Ambos son importantes, pero funcionan en plazos diferentes. El riesgo es el desequilibrio. Si solo se confía en la justificación a corto plazo, cada aumento de precio se convierte en una nueva negociación. Si se invierte en la marca en términos abstractos sin anclarla a las percepciones que respaldan el poder de fijación de precios, se crea un valor que no se traduce en margen. Los equipos mas estratégicos tienen claridad sobre el rol de cada una.

Para una marca proveedora de energía, aplicamos modelización bayesiana junto con el análisis de factores y percepciones para mapear las palancas a corto plazo más efectivas que la marca podría usar para apoyar sus movimientos de precios actuales, al tiempo que aclaramos cómo esas acciones construirían las percepciones más sólidas y a largo plazo necesarias para apoyar y mantener el poder de fijación de precios.

¿Qué deben tener en cuenta las marcas en lo que respecta al posicionamiento y el precio a largo plazo?

Michael: Las marcas deben tener cuidado con la falta de alineación entre lo que representa una marca y lo que pide a los consumidores que paguen. El posicionamiento premium solo funciona cuando los consumidores creen que está justificada. El valor funciona cuando es intencionado, no accidental.

La desalineación entre las señales de marca y la estrategia de precios genera fricciones en el mercado. Las marcas más fuertes tienen claro el espacio que reclaman y el papel en precio que desempeñan en relación con la competencia.

En un proyecto reciente con un fabricante profesional de herramientas eléctricas, nos centramos en desentrañar los distintos factores que impulsan la consideración y la premiumness. Esto les permitió aclarar lo que la marca necesitaba comunicar a corto plazo para ganar la elección, y lo que necesitaba reforzar de manera consistente para mantener la compra habitual repetida a un precio superior.

Nikki: Tambiénvemos a menudo una dinámica interesante entre los grandes actores globales y los competidores más pequeños, a menudo locales, especialmente en los mercados más desarrollados. Los actores más pequeños pueden moverse rápidamente, reclamando posiciones de nicho o compitiendo agresivamente en precio. Esto puede ser difícil de contrarrestar directamente para las marcas globales, ya que no pueden cambiar su posicionamiento con tanta facilidad. Pero, por otro lado, a menudo tienen una ventaja que los competidores no tienen: una larga tradición y una confianza en la marca ya consolidada.

La clave es no intentar ser todo para todos. Las marcas que mantienen su poder de fijación de precios son aquellas que identifican el papel significativo que desempeñan en la categoría y lo refuerzan de forma coherente en todo lo que hacen.

Y tener un posicionamiento claro no es solo relevante para los consumidores ¿cierto?

Michael:¡Absolutamente! Existe una dimension clave que los equipos de revenue growth suelen subestimar: el minorista/retailer. Incluso cuando una marca tiene el posicionamiento para justificar un precio mas alto para ofrecer al consumidor, el precio debe ser acordado primeramente con el comercio. Si la narrativa de valor de la marca no está clara y basada en evidencia, el minorista no lo va a ejecutar. Un posicionamiento de marca sólido no solo reduce la elasticidad de precio por parte del consumidor, también aporta a los equipos comerciales  y de ventas un argumento mas fuerte ante la negociación con retailers. 

¿Qué hace en enfoque de SKIM diferente al conectar todas estas variables? 

Nikki: Tratamos la marca como un insumo comercial, no solo como un producto creativo. El retorno a largo plazo de la inversión de marca siempre ha sido notoriamente difícil de demostrar, lo que ha facilitado priorizar la activación a corto plazo, donde el impacto puede medirse rápidamente. Pero si no puedes demostrar a tu director financiero que la marca tiene un efecto tangible en los resultados comerciales, es muy difícil argumentar la necesidad de invertir en ella. Esa es la brecha que intentamos cerrar.

Lo que hacemos es conectar directamente la percepción de la marca con los resultados comerciales. Identificamos qué percepciones realmente impulsan la elección, la disposición a pagar y la aceptación de los aumentos de precio, y cuáles no, aunque parezcan estratégicamente importantes. 

Luego vinculamos esas percepciones con los pilares más amplios del valor de marca, como la presencia, la pasión y la confianza, y modelamos lo que supondrían mejoras en esas áreas a nivel comercial. Eso cambia la conversación de "deberíamos invertir en la marca" a "si reforzamos la confianza en X puntos, aquí está el margen de precios que desbloquea."

Michael: Detrás de esto hay una combinación de investigación de precios, análisis de los impulsores de la marca y modelización avanzada que se combinan para identificar qué percepciones realmente abren el margen de precios, separar las ganancias rápidas del crecimiento a largo plazo y poner a prueba el posicionamiento frente a la ambición de precios.

El resultado no es más análisis. Es una visión clara de dónde invertir ahora frente a dónde invertir después, y qué rendimiento comercial se puede esperar de cada uno.

Por ejemplo, hemos estado trabajando con una empresa B2B que está en un proceso para mejorar su estrategia de precio orientada a valor. Históricamente, se consideraba una organización altamente técnica y orientada a las funcionalidades, y asumía que los clientes evaluaban sus productos en términos puramente racionales. Pero cuando empezamos a conectar la percepción de la marca con los beneficios funcionales, quedó claro que la marca estaba ofreciendo mucho más valor del que esperaban, especialmente a través de la confianza y la tranquilidad o paz mental del consumidor . Esa visión aclaró dónde invertir para diferenciar aún más la marca y apoyar de forma creíble una posición de precios premium.

Si alguien que está leyendo esto se encuentra hoy bajo presión, ¿por dónde le sugerirías que empezara?

Nikki: Empieza por preguntarte por qué existe la presión, no solo dónde existe. Si los aumentos de precios se están estancando, no des por sentado que la respuesta es un modelo de precios más sofisticado. Pregunta si la marca está dando a los consumidores razones suficientes para aceptar ese precio.

A continuación, reúne a los equipos de marca y comercial en torno a una misma visión. Cuando ambas funciones se alinean en torno al mismo reto de crecimiento, con una visión compartida de lo que valoran los consumidores, lo que representa la marca y lo que requiere la ambición de precios, las decisiones se vuelven más claras y los resultados tienden a seguirles.

Concierta una reunión con Nikki.

Nikki Westoby

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Nikki Westoby

Nikki Westoby lidera el área especializada en Marca y Comunicación en SKIM y está basada en nuestra oficina de Londres  Nikki tiene un máster en Psicología del Consumidor y un doctorado en Neurociencia Cognitiva Aplicada, donde se especializó en comprender las influencias subconscientes que afectan a las percepciones y evaluaciones conscientes de las marcas y las comunicaciones por parte de los consumidores. Se alejó del mundo académico, pero conservó la pasión por medir y comprender el comportamiento de los consumidores. Durante más de 15 años, Nikki ha ayudado a las marcas a crecer fomentando conexiones más profundas con sus clientes a través de potentes estrategias de marca y una comunicación convincente.

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Michael Hetherington

Michael Hetherington

Michael es Director Senior en SKIM y lidera el negocio de SKIM en el Reino Unido. Su visión global le ha llevado a liderar equipos de insights y a ser un socio de confianza para clientes en Europa, América y Asia. Al frente de SKIMen el Reino Unido, Michael se ha centrado en la aplicación de la tecnología más avanzada advanced analytics para ofrecer información práctica sobre diversos retos empresariales complejos. Su experiencia abarca bienes de consumo envasados, salud del consumidor, tecnología, servicios financieros y telecomunicaciones.

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