Es una verdad universalmente reconocida que el sector de los estudios de mercado se ve presionado para cambiar su forma de trabajar; es decir, para ser más rápido y más económico y, al mismo tiempo, mantener la calidad y ofrecer un enfoque más consultivo.
Se dice que, si no lo hacemos, corremos el riesgo de caer en el «síndrome de la rana en el agua hirviendo», es decir, que nuestra incapacidad para adaptarnos podría acabar provocándonos una muerte lenta. Pero, ¿cómo podemos hacer frente a estos retos tan ambiciosos?
Esta sesión, celebrada en el ESOMAR Global Qualitative 2017, ofreció consejos prácticos a los investigadores cualitativos que se enfrentan a la dificultad de determinar si deben automatizar sus procesos, cómo hacerlo y cuándo.
Ponente: Samantha Bond, directora de investigación
Conclusiones extraídas de «El ser humano frente a la máquina: de la competencia a la colaboración»
Dado el carácter humano de la investigación cualitativa, ¿es siquiera viable para nosotros la automatización? ¿Qué repercusión tiene en la calidad de nuestros resultados? ¿Cuánto tiempo y dinero nos ahorra realmente? ¿Y cuál es la opinión de nuestros clientes sobre las posibles ventajas e inconvenientes?
Por lo tanto, nuestro experimento tiene como objetivo explorar las ventajas y los inconvenientes de las opciones de las que disponemos: el análisis de vídeo realizado por personas, la automatización y una combinación de ambas. Los asistentes se llevarán consejos prácticos que les permitirán ahorrar tiempo, así como ideas sobre cómo las personas y las máquinas pueden trabajar en armonía.